“Casi todo podría ser posible y casi nada puedo yo cambiar”
Niklas Luhmann
¿Por qué la democracia está desprestigiada en la creencia de la gente que la considera como una práctica formal?
Porque nos obligan a votar y nos prohiben elegir. (*)
¿Por qué somos prisioneros de los políticos?
Porque nos obligan a votar y nos prohiben elegir.
¿Por qué la inmensa mayoría de los ciudadanos piden que se vayan todos los políticos?
Porque nos obligan a votar y nos prohiben elegir.
¿Por qué se instala entre nosotros la anomia social (no se cree en la lealtad de los argentinos) y la anomia política (no se cree en las instituciones del poder)?
Porque nos obligan a votar y nos prohiben elegir.
¿Por qué sufrimos el complejo político de insignificancia, traducido como “total mi voto no es decisivo”?
Porque nos obligan a votar y nos prohiben elegir.
¿Por qué no somos responsables de las autoridades que nos gobiernan y de la corrupción generalizada?
Porque nos obligan a votar y nos prohiben elegir.
¿Por qué son tan importantes las internas en los partidos políticos?
Porque nos obligan a votar y nos prohiben elegir.
¿Por qué tienen tanto poder los punteros políticos y se cultiva de clientelismo?
Porque nos obligan a votar y nos prohiben elegir.
¿Por qué la clase política se preocupa por la imagen sin ofrecer propuestas concretas?
Porque nos obligan a votar y nos prohiben elegir.
¿Por qué nuestros dirigentes son tan apegados a las conductas parasitarias, es decir a explotar determinados conflictos y a silenciar otros?
Porque nos obligan a votar y nos prohiben elegir.
¿Por qué se fortalecen las prácticas corporativas de los dos partidos tradicionales?
Porque nos obligan a votar y nos prohiben elegir.
¿Por qué se perpetúan los personajes políticos y gremiales sin el recambio generacional, propio de una auténtica democracia?
Porque nos obligan a votar y nos prohiben elegir.
¿Por qué se desnaturalizan las instituciones del poder confundiendo el principio de las mayorías, suplantándolo por el abuso de las mayorías?
Porque nos obligan a votar y nos prohiben elegir.
¿Por qué en
Porque nos obligan a votar y nos prohiben elegir.
La pregunta pendiente es: ¿Por qué los partidos políticos no permiten la libertad de votar y la posibilidad de elegir?
Porque el pueblo no lo reclama. Ni hay razón alguna para pensar que voluntariamente, los dirigentes políticos tengan intención de cambiar las reglas de esta aparente democracia, renunciando a sus privilegios y a la perpetuación en el poder. Somos ingenuos si esperamos una transformación sin una exigencia activa, generalizada y persistente de toda la ciudadanía, en todo el territorio de
Alguien puede observar que el análisis precedente adolece de una visión simplista de las cuestiones que nos agobian. Se trata de un primer paso lógico, para superar la crisis de representación e impulsar la reconstrucción de los partidos. No queda otra alternativa que transitar este proceso lento y necesario, indispensable para empezar a recorrer el cambio político institucional que estimule la cultura del respeto, de la ética y de la participación dinámica de todos los ciudadanos, que se comprometan a luchar por la libertad, para ejercer la responsabilidad de votar eligiendo a los mejores.
En la segunda etapa, debidamente legitimadas las autoridades, se impone una amplia reorganización de los tres poderes del Estado desde las perspectivas de las determinantes institucionales del comportamiento.
Finalmente una reflexión. Como lo señala John R. Saul en el “Diccionario del que duda”: “La democracia es el único sistema capaz de reflejar la premisa humanista del equilibrio. Su secreto radica en la intervención del ciudadano.”
(*)En esta nota elegir significa que cada ciudadano pueda armar su propia lista dentro de toda la oferta de candidatos, sin banderías políticas.